Tuesday, January 19, 2021

¿Cómo es vivir una pandemia en embarazo?

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Lea en segundos
  • La cuarentena y la ansiedad por la rápida propagación del Covid-19 pueden afectar la experiencia de las mujeres en embarazo.
  • Cada mujer en gestación debe tomar las medidas pertinentes si debe salir al centro médico a realizarse los controles prenatales y exámenes de rutina.
  • El estrés, el miedo y la incertidumbre suelen ser el resultado de una situación excepcional como lo es una pandemia.
Lea en un minuto

Si la pandemia por Covid-19 y el miedo a no saber qué pasará en el futuro ya es algo difícil para todos, probablemente lo es aún más para aquellas mujeres que les toca vivirlo en medio de sus embarazos.

Conozca la historia de dos madres caleñas que les tocó vivir su primera pandemia esperando la llegada de sus bebés. Aquí nos cuentan cómo se han sentido, cuáles son sus principales temores y qué tipo de mundo esperan para recibir a sus hijos.

María Angélica Hernández tenía 29 semanas cuando empezó la cuarentena y su hija María Ángel nació el pasado 22 de mayo.

Cuando tuvo que ir a los controles prenatales pedía la cita con anticipación, sin embargo el día que debía salir de la casa se tornaba algo complicado. «Antes de ir a consulta me daban las recomendaciones de cómo debía ir al consultorio, cuando llegaba a Imbanaco al ingresar me hacían todos los protocolos  de rutina, me tomaban la temperatura y me aplicaban gel antibacterial en las manos y siempre usé tapabocas», cuenta Hernández.

Los primeros días de la cuarentena había muy poca información y todavía no se sabía qué tanto riesgo corrían los menores y las embarazadas, solo se hablaba que los niños y los adultos mayores eran la población más vulnerable.

Para María Angélica el principio de la pandemia fue horrible, porque «no podía salir a comprar las cosas que me hacían falta de la niña porque no es lo mismo ver las cosas y tocarlas que pedir por Internet y esperar a que lleguen y que no sea como tú crees».

A medida que pasaban la semanas y se acercaba el nacimiento de María Ángel, la joven madre asegura que, «me estresé mucho porque decían que me iba a tocar estar sola en el parto, literal me dijeron que me dejaban en la puerta y al otro día me recogían, así que entré en pánico y me dio mucha tristeza. Cuando faltaba una semana  para que naciera mi hija me dijeron que sí podía ir mi pareja pero con tapabocas y cumpliendo todos los protocolos».

Esta profesional en hotelería Y turismo, en espera de su segundo hijo, afirma que estar en embarazo en medio de una pandemia es muy duro, lo más difícil es no poder estar con la familia, no poder ver a los papás o a los amigos más cercanos y no poder salir libremente.

«Mi esposo trabaja en el centro, era muy complicado cuando llegaba a la casa, él se bañaba primero y después de un buen rato iba y nos saludaba» explica.

Otro momento de tensión fue saber cómo iba el embarazo, al principio le prohibieron ir a las ecografías, después le autorizaron hacerlas porque necesitaban saber bien en qué semana estaban para poder definir la posible fecha del parto. Los exámenes de sangre y la citología se los hicieron en casa para evitar que se desplazara.

El nacimiento

«Ese día fue súper incómodo porque todo el proceso fue con tapabocas. Estuve aislada en todo momento y no me dejaron recibir visitas de nadie. Mi parto fue por cesárea y en la clínica vi a muchas mujeres embarazadas», narra Hernández.

El temor de la joven aumentó cuando nació su niña y dice, «el susto fue más verraco, porque como decían que el virus estaba el aire y en muchas superficies entonces uno quiere tapar a la bebé para que nadie la vea, que solo respire tu aire, ¡es un susto horrible! Al salir de la clínica tuve mucho temor, así los doctores dijeran que no me preocupara, es muy complejo todo porque uno no le puede colocar tapabocas. Mi mayor miedo era que la bebé se me enfermara».

Ya María Ángel tiene dos meses de haber llegado a este mundo en plena pandemia y su mamá continúa con las medidas para que no resulte contagiada. «Cuando la llevo a los controles con el pediatra trato que no tenga contacto con nadie, me da susto que le peguen el virus. En estas citas me toca quedarme afuera esperando que el médico me deje pasar, porque si hay gente adentro no puedo entrar, entonces me toca esperar afuera, trato de no tocar nada, uso el tapabocas, llevo alcohol siempre, sigo con todas las precauciones necesarias pero en exceso, por la niña», concluye Hernández.

María Mercedes Mazo, abogada de 29 años

María Mercedes tiene aproximadamente 7 meses de gestación, es abogada y está trabajando desde su casa. Cuando recién empezó la pandemia ella estaba en la semana 9 de su embarazo, el lunes 16 de marzo iba en taxi para la oficina y le dijeron que tenía que regresar a la casa, a partir de ese momento inició el teletrabajo. Para el 25 de marzo debía asistir a su segunda consulta médica y habló con su gineco-obstetra, quien recomendó suspender la cita.

«Entre la semana 12 y 14 se debe hacer una ecografía, llamé a mi EPS a programarla y me dieron cita a la cual asistí cumpliendo con la todas las medidas de seguridad, pero no puedes entrar con tu pareja, es algo muy triste porque no pueden entrar a las ecografías, ni a las citas de control prenatal con el gineco obstetra, es un momento especial porque escuchas el corazón de tu bebé, miras las dimensiones, el médico revisa tus exámenes y resuelve las dudas. Lastimosamente el papá se pierde de todo esto, pese a ello, mi esposo me acompaña a todas las ecografías pero siempre se queda afuera, y cuando yo salgo le cuento, pero no es lo mismo», expresa Mazo.

Para que el papá pudiera conocer a su hija, la pareja decidió pagar una ecografía particular, en la que él pudo entrar, vio a su bebé y escuchó su corazón. «Para él fue algo muy bonito», añade la joven abogada.

Para la madre primeriza todos los sentimientos y las emociones que pueda sentir una madre son transmitidos a sus bebés y ella desde el comienzo tuvo claro que lo que quería transmitirle a su hija es que este mundo es seguro y bonito, ha tratado estar tranquila y mirar el lado positivo de la pandemia.

«Yo le hablo a mi chiquita, le digo que somos afortunadas porque podemos tener  el embarazo en la casa, no estamos expuestas al trancón o a los pitos, si nos da pereza y nos queremos acostar en la cama lo hacemos, si nos da hambre vamos a la nevera y buscamos qué queremos comer, podemos poner música mientras trabajamos».

Entre risas comenta que en su oficina el baño es en el primer piso y su puesto de trabajo es en el segundo, entonces que cuando habla con su bebé le dice «imagínese todo lo que nos tocaría estar subiendo y bajando las escaleras para ir al baño».

Para María Mercedes es un privilegio estar en la comodidad de su hogar en pandemia, pero a veces es incómodo tener la restricción de ciertas cosas que quería hacer, «por lo menos yo siempre quise cuando tuviera mi pancita poder irme de viaje y llevar a mi bebé en la barriguita a la playa y tomarme fotos en el mar, me parece un plan familiar muy bonito que no pudimos hacer. También me hubiese gustado mucho hacer ejercicio o a caminar todos los días, poder asistir a ciertas clases, como yoga, natación prenatal, cursos y demás».

Igualmente, la profesional cuenta que tomó las clases del curso prenatal de manera virtual y nota algunas diferencias «cuando son presenciales uno  tiene la posibilidad de interactuar con otras mamás, son mujeres que están viviendo lo mismo, es como una especie de red de apoyo, se pueden compartir experiencias y se crean lazos, cosas muy sociales, pero virtualmente uno se ve muy limitado en ese sentido, no hay una relación directa con los participantes. También hago yoga virtual, pero no es lo mismo cuando uno asiste a una clase, porque cuando uno sale se dispersa, en ese sentido se siente un poco aislado de la realidad».

Con relación a lo que más extraña en pandemia dice que es estar o compartir este momento de su vida con su mamá. «En vísperas del día de la madre, mi mamá me dijo que estaba muy triste porque por la cuarentena ni siquiera me había conocido la pancita, entonces el día de la madre, dos meses después de no vernos la visité, fui sola con todos los cuidados y ella se puso muy feliz de verme a mí y a la pancita».

Cuando ella y su esposo quisieron comprar la cuna y el coche para su hija fue muy complicado hacerlo, «el Covid-19 no solamente golpea el ámbito social, sino el aspecto económico, en muchas tiendas donde preguntamos nos dijeron «eso es lo que hay en el inventario, no hay más, este no lo hay, no hay ese color», al final compramos el coche y la cuna de la vitrina porque no habían más. Al igual pasó con la ropa, no había para recién nacidos, tocó comprar en un almacén que ni siquiera es especializado en niños».

En definitiva, para esta mamá primeriza lo más importante en medio de una pandemia es sacar el lado positivo de todas las situaciones, porque esto es una prueba de adaptabilidad para todos. «A pesar de las circunstancias, todavía hay una esperanza, hay noticias bonitas que nos llenan de alegría como es ser mamá y que tu hija está bien. Hay que tener siempre una buena actitud», puntualiza María Mercedes Mazo.

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