Thursday, July 7, 2022

Deportistas, víctimas de acoso callejero en Cali

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  • Pese a que son varias las estrategias que se han implementado en las ciudades para contrarrestar la diferentes violencias contra las mujeres, incluyendo el acoso callejero, es una situación frecuente y muchas deportistas en su día a día se sienten vulnerables en la calle.
  • El acoso es definido por la OMS como “todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de esta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo” y su reducción hace parte de la metas de desarrollo sostenible del El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, en el objetivo de equidad de género.
  • Se puede decir que el acoso callejero es una de las expresiones de machismo que da puerta de entrada a otras violencias: agresiones, abuso, violaciones, feminicidios.
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Cambiarse de acera porque hay un grupo de hombres más adelante, caminar con audífonos para no escuchar los “piropos” que gritan en la calle o el parque, cargar un gas pimienta, sentir un vacío en el estómago cada que hay una calle sola, acelerar el paso o entrar a un local cuando sienten que las están persiguiendo, acercarse a un grupo de desconocidas para que no se den cuenta de que va sola, estas y otras más son las situaciones que presencian las mujeres en algunos espacios públicos, incrementándose de manera particular en las unidades deportivas.

Sienten miedo, estrés, rabia e impotencia porque dicen no estar seguras ni siquiera para practicar su deporte favorito es algo habitual. Las jóvenes sufren violencia sexual hasta el punto de vivirlo con resignación. Sin embargo, contar sus experiencias ayuda al menos a sobrellevar este flagelo y unir dichas denuncias ayudará a que se cree conciencia al respecto.

Valentina Echeverry y Sthepany Muriel, runners de la ciudad expresan su inconformidad ante estos casos de irrespeto y cuentan las experiencias que les ha tocado vivir y por las que no se sienten seguras en las calles de la ciudad.

Stephany Muriel tiene 27 años, es modelo de protocolo y runner hace más de tres años y le gusta mucho salir a correr, sola y acompañada de sus amistades.

“Como soy ‘Runner’ me encanta salir a correr, por comodidad obviamente en mi indumentaria deportiva casi siempre uso un ‘short’ porque la verdad para las personas que corremos entendemos que hacerlo así es más cómodo, hasta los hombres utilizan uno más corto, contó Muriel.

Pero resulta que cuando las mujeres como Stephany salen a correr a la calle es un poco complicado, pues deben soportar diferentes tipos de acosos, porque muchos hombres no respetan.

“Cuando uno va corriendo le gritan unas cosas muy feas y no faltan las miradas morbosas, entonces tienes que aprender a manejar esos comentarios. La verdad cuando se es deportista y lo hace todos los días una se va acostumbrando a eso, pero que pereza tener que salir a lidiar con ese tipo de personas y comentarios que para nada nos hacen sentir cómodas a las mujeres”, resaltó la joven.

Normalmente la deportista va al parque de El Ingenio o corre por su casa, al sur del Cali, frecuenta Valle del Lili y trata de evitar lugares donde vaya mucha gente para esquivar este tipo de comentarios que según ella son “muy cansones”.

También, corre por El Gato de Tejada cuando va al norte de la ciudad y en ocasiones corre por Cañasgordas “aunque allí hay más deportistas y se ejercita por la vía, no se ve tanto esto, aunque hay sectores por los que uno pasa y le dicen cosas, entonces toca aguantarse esa incomodidad cuando uno sale con su ‘short’ cosa que hace por comodidad, no por otra cosa”, señala Muriel.

Un caso específico que Stephany recuerda con indignación fue un día que salió a correr por la Calle 16 hacia Ciudad Jardín, a la altura del centro comercial Jardín Plaza habían unos trabajadores de construcción y empezaron a gritarle cosas como “uy, mirá esa ricura”, “venga, venga, que no es pa’ eso”, “si así corre, cómo será lo otro” y cosas similares. Ella continuó su recorrido y aceleró el paso.

“Ellos nunca respetan, a veces voy a acompañada, otras sola, igual me gritan cosas, no respetan, por eso trato de correr con alguien más, nunca sola, porque ese tipo de cosas me dan un poco de susto”, agregó la modelo.

Asimismo, Valentina Echeverry Segura,  tiene 24 años, ha practicado varios deportes como voleibol desde los 12 años y hace dos años practica atletismo, la comunicadora caleña ha sido víctima de acoso sexual en varias ocasiones cuando realiza deporte en espacios públicos.

“Un 60%, más de la mitad, es la probabilidad que te digan cosas cuando salís a la calle. Es bastante grande. Generalmente, a nivel personal lo que más me ha pasado es que son hombres mayores de 50 años los que me han dicho cosas, casi siempre son comentarios alusivos al cuerpo, porque entreno con short o licra corta por comodidad y porque me gusta, lo hago sin ninguna pretensión, igual pienso que cada uno es libre a la hora de vestirse y no tienen que pasar ninguna de estas cosas”, dijo Echeverry Segura.

La experiencia de acoso callejero más reciente que vivió Valentina fue esta semana, ella además de ser periodista trabaja haciendo unas rutinas para Metrocali en las estaciones del MIO Cable y quedó de encontrarse con el vídeografo en la estación de Unidad Deportiva.

Ella estaba afuera esperando a su compañero y habían unos cinco o seis motorratones cerca, uno de ellos se acercó a la joven y le dijo textualmente “uy mami, dónde quiere que la lleve”.

“Ante eso yo me quedo callada, obviamente se me empieza a acelerar el corazón, me pongo súper fría pero yo físicamente por temor no reacciono, ni hago nada, porque no quiero demostrar miedo ni ponerme agresiva pienso que si lo demuestro me pueden hacer algo, no hago nada, me quedo estupefacta y él me sigue diciendo cosas como “venga le digo”, “qué es todo eso” y me hace comentarios alusivos al cuerpo, yo estaba en ropa deportiva, luego se acercaron los otros a decirme más cosas, inmediatamente ya reacciono y me voy a hablar con el guarda de seguridad de la estación del MIO, realmente nunca le puse la queja por temor a que pasara algo, simplemente le hablé para demostrarles a ellos que estaba “protegida”, por decirlo de alguna manera, porque realmente estaba sola y ellos se alejaron del lugar”, relató Echeverry.

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