Wednesday, July 6, 2022

‘El Horno de Frida’: un emprendimiento caleño que nació en pandemia y ayuda a los animalitos de la calle

En medio de la pandemia nació el emprendimiento caleño ‘El Horno de Frida’, el cual aporta una parte de sus ganancias para ayudar a los animalitos de la calle. Conozca aquí su historia.

Leonardo Borrero, estudió cocina, pero la vida lo llevó a ejercer otro tipo de profesiones. Su amor por los animales y la cocina lo impulsaron a montar su propio negocio este año.

A través de una página de Facebook Leonardo conoció la historia de una gata bebé que cambió su manera de ver la realidad sobre los animales en situación de calle.

Frida conquistó a Leonardo con su ternura, por ello decidió adoptarla.

“Aproximadamente tiene un año o un año y medio. Es una gata muy pequeña, porque es enana, por lo cual no se le ha podido establecer realmente su edad. Nació en la calle y antes de estar conmigo había sido fuertemente maltratada”, contó el administrador de empresas.

Un día la persona que la alimentaba se dio cuenta que Frida llegó golpeada, producto del maltrato quizás, situación a la que se enfrentan la mayoría de los animales abandonados.

Además, la gatica tenía una infección muy grande en uno de sus ojos. También, tenía unos problemas en su cadera. Luego, la llevaron al veterinario, allá le extirparon su ojo izquierdo, dejándola amputada.

Frida - El Horno de Frida emprendimiento que nació en Pandemia

“Cuando conoces la realidad de primera mano y el problema te toca el corazón, ves la realidad a la que se enfrentan nuestros animales abandonados, te das cuenta que tienes que hacer algo y que nadie va a hacer nada por ellos sino empiezas desde tu casa”, manifestó Borrero.

Frida y Leonardo llevan juntos más de seis meses y son una familia feliz.

El Horno de Frida emprendimiento que nació en Pandemia - Leonardo Borrero y Frida

“Frida con su único ojo me mostró lo que nunca había visto y me enseñó que sin importar qué tan pesada puede estar tu situación puedes aportar”.

Así nació la idea

Entre junio y julio, en medio de la pandemia, nació esta idea de negocio. Para esos días precisamente Leonardo estaba estrenando un horno, comenzó a llevar y compartir lo que hacía con sus compañeros de trabajo.

“En la oficina me dijeron “oiga, por qué no vende, tráigame, esto está muy rico, encárgueme”.

“Entonces dije por qué no crear una manera de ayudar a través de una de las cosas que más amo que es la cocina”, pensó.

Inicialmente el emprendimiento tuvo el nombre de ‘Los muffins de Frida’ porque solamente se horneaban pastelitos.

“Me di cuenta que parte de esas ganancias que obtenía, servirían para ayudar a los animales. Allí fue que comencé a darme cuenta necesitábamos a aportar y poner un granito de arena”, dijo Borrero.

“En el negocio, somos Frida y yo. El que hornea soy yo, en compañía de ella”.

Después de varios meses, no hacen solo muffins, ahora hornean tartas de frutas, ‘cheese cakes’, galletas, rollos de canela, entre otros postres.

“Cada día los mismos clientes nos van sugiriendo qué hacer, por eso trato de ampliar el menú”.

Las donaciones que hacen dependen de las ventas.

Por ello, Leonardo resolvió que parte de sus ganancias, después de sacar costos totales de producción iban a ser entregadas a iniciativas que ayudan a los animales de la calle.

“Establecí un tope que equivale al 5% de las ganancias netas totales. Si nos vamos a la realidad este porcentaje en un emprendimiento que está naciendo es relativamente nada. Nuestros aportes siempre han sido muchísimos más grandes a eso”.

En tres meses Leonardo no ha dejado de apoyar en ningún momento a los gaticos de la calle.

“Creo que la pandemia debe ser una oportunidad para unirnos y esto también nos está dejando un mensaje claro: tenemos que aprender a cuidar la naturaleza, los seres vivos y a nuestros animales”.

“Con pandemia o sin ella tenemos que seguir con este trabajo”, señaló el cocinero­.

Amor por los animales

Leonardo en su proceso de creación de empresa también conoció un poco más sobre los voluntarios que dedican su vida a rescatar y cuidar a los animales en condición de calle.

“Estos ángeles sacrifican su tiempo y su propia familia para ir a capturar a un gato, salir a promover una esterilización, recoger un cachorro con expectativas de vida nulas, alimentarlo, darlo en adopción y encontrarle un hogar”.

Para él, es un trabajo que hacen estas personas con las uñas y no reciben ningún tipo de ayuda o subsidio, por el contrario, muchas veces son estigmatizados y rechazados.

“Decidí oficializar el emprendimiento, publicarlo y relacionarlo un poco más con el tema del rescate, la adopción y esterilización de mascotas”.

Fue así como se dio cuenta de la existencia de ‘Proyecto Tiger’, uno de los más grandes de la ciudad y al que ha tenido la oportunidad de hacer varias donaciones.

“He conocido personas increíbles, gente que no le importa si está lloviendo o si no comen, solo les importa ir a rescatar a un animalito”.

Asimismo, Leonardo señaló que “hay personas que realmente no tienen recursos y son muy pobres, económicamente hablando, porque son inmensamente ricas de corazón”.

Muchos de ellos dedican su vida a alimentar las colonias ferales (agrupación controlada de gatos esterilizados, sin propietario, ni cuidador, que conviven en un espacio a cargo de una organización sin ánimo de lucro).

A su vez, a promover rifas y otras actividades para recoger dinero.

Lo anterior, con el fin de mantener sanos a estos animalitos y controlar la proliferación de los gatos en la ciudad.

“Con las donaciones del ‘Horno de Frida’, hacemos menos pesada esta carga. En la mayoría de casos se compra alimentos para gatos, teniendo en cuenta la cantidad que haya en cada colonia”, expresó Borrero.

Dependiendo del rendimiento y las ganancias que se obtienen, este emprendimiento apoya también cuando se requieren hacer esterilizaciones.

Igualmente, colaboran con el refrigerio de aquellos rescatistas, ya que muchas veces las jornadas se extienden.

“Hace poco estuve en una. A las 10:00 p.m. estaban todos listos, a la intemperie, esperando rescatar a un gatico que necesitaba ser esterilizado para que no siguiera preñando otras gaticas de esa colonia”.

“¡El trabajo es admirable!” resaltó Borrero.

Según Leonardo, “cuando te das cuenta lo mucho que impacta en una sociedad la súper población de animales abandonados y el riesgo de sufrimiento al cual se exponen, tienes que hacer un alto en tu vida y decidir hacer algo”.

Lo que viene para ‘El Horno de Frida’

Para este mes la idea es apoyar con tres bultos de alimento a otra colonia que protege una señora que, con muy pocos recursos, trata de mantener a salvo a más de 60 gatos.

“En esta ocasión voy a tener la oportunidad de ir personalmente, compartir la experiencia y hacer lo posible para continuar ayudando”.

“A través de mí los gaticos de la calle siempre van a tener un apoyo, dentro de mis posibilidades, jamás se van a dejar de ayudar”.

Para este mes también Leonardo y Frida trabajarán con la Fundación Sonrisas, quienes intervienen una población en La Sierpe, en el Pacífico.

“Vamos a enviar nuestro primer cargamento de muffins para los niños que realmente lo merecen, lo valen y lo necesitan tanto”.

“Estoy convencido que este emprendimiento va a crecer muchísimo”.

Leonardo tiene en mente la idea de un establecimiento que va a ser completamente presencial.

Allí, sus clientes no solamente van a poder disfrutar de sus postres, sino que la temática va estar encaminada a la preservación del medio ambiente, la adopción y rescate de los animalitos.

Finalmente, Leonardo exteriorizó un mensaje “Hay que ir más allá. Lejos de los votos y los intereses políticos hay una situación de abandono y sufrimiento animal que nadie quiere ver”.

Si usted está interesado en ayudar a algún peludito de la calle puede visitar la página de ‘El Horno de Frida’.

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Por: Kelly García Cruz.

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