Monday, July 4, 2022

Pasión que no muere en pandemia: lo que extrañan los hinchas del Cali y del América

Ponerse la camiseta, cantar los goles, abrazar a la familia y a los amigos, celebrar con el equipo sus triunfos de pie y sus derrotas sentados, es lo que más extrañan los hinchas del Deportivo Cali y del América que ya llevan cinco meses sin poder ir al estadio por culpa de la pandemia por Covid-19.

A los verdes azucareros y a los rojos escarlatas les falta ver rodar la pecosa ya sea en el Pascual o en el Coloso.

A continuación el relato de dos fervientes hinchas que, además de sus equipos amados, extrañan volver al estadio con familiares y amigos, como antes.

¿Quién es? ¿Quién es? Ya lo voy a decir…

El periodista deportivo Daniel Molina Durango de 28 años es fiel seguidor del Deportivo Cali desde sus seis años.

“Cuando fui por primera vez al estadio fue para un clásico. Recuerdo que era uno de los equipos de Cali más exitosos de la historia de la temporada 98-99 porque logró la séptima estrella y el subcampeonato de la Copa Libertadores”.

“Era un equipo que jugaba buen fútbol y que a mí me enamoró desde ese primer día porque además le ganamos el clásico al América. Fue una felicidad por parte y parte. Me sentí identificado con ese color verde que me pareció muy hermoso”.

Siempre fue al estadio con su papá, quien es la persona por la cual le gusta el fútbol.

“Tuve la fortuna y la gran bendición de que mi papá era socio del Deportivo Cali, entonces él me llevaba siempre a todos los partidos. Era muy bonito porque para mí cada domingo era como un ritual el tema de ir al estadio”.

Daniel se levantaba solo pensando en eso, porque antes los partidos eran ese día a las 3:30 p.m.

“Mejor dicho, yo desde el sábado estaba emocionado, pensaba en cómo iba a ser el partido al otro día, cómo iba a jugar el Cali, quiénes podrían meter los goles. Me levantaba el domingo pensando en qué camiseta me iba a poner, si me ponía la verde o si me ponía otra con la que habíamos ganado la fecha anterior para darle suerte al equipo”.

En lo único que pensaba era en que llegaran las 2:00 p.m. para salir al estadio.

“A mí me emocionaba mucho ver la salida del equipo a la cancha eso para un hincha es único y más que en esa época no es como ahora que salen los dos equipos al mismo tiempo, sino que cada equipo salía por diferente lado. Me acuerdo mucho que cuando el Cali salía hacían como un camino con un arco de bombas blancas y verdes. ¡Era un espectáculo hermoso que me ponía la piel de gallina!”.

A Daniel también le gustaba caminar por el barrio San Fernando hasta llegar al Pascual “con ese viento tan sabroso que hace por allí”.

“Extraño todo: la salida del equipo, cantar los goles al lado de mi papá, abrazarlo y abrazar a la gente con la que uno ya se va conociendo”.

“La verdad es que uno se enamora de eso, no sólo del equipo sino también de todos esos rituales que se van volviendo hábitos de vida, entonces los vas incorporando y se vuelve prácticamente imposibles de ignorar, se vuelven una parte de ti”.

Para Daniel ir al estadio era el mayor placer que podría tener. Y ahora, cinco meses después de no tener fútbol, lo único que anhela es poder volver a ver al Cali.

“Con la ‘nueva normalidad’ es un poco triste todo porque obviamente a los fanáticos del fútbol nos gusta estar en el estadio, pero ahora tenemos una realidad muy complicada y es que acá en Colombia ni siquiera tenemos una fecha exacta de cuándo se va a reanudar el fútbol, dicen que el 30 de agosto, pero con tantos contagios lo veo muy difícil, incluso con las nuevas medidas que sea sin público y todo”.

“Uno de hincha es masoquista y extraña sufrir, sobre todo siendo hincha del Cali, que históricamente ha sido un equipo que no ha conseguido muchas estrellas. Es un sufrimiento que a uno le gusta y extraña mucho”.

Baron Rojo Sur – Estadio Pascual Guerrero en Cali

Con la A, con la M, con la E…

Juan Daza, de 37 años, es hincha fiel del América de Cali y nos relata cómo fue su acercamiento al equipo y lo mucho que extraña ir al estadio a acompañarlo en cada partido.

“A mí me empezaron a llevar al estadio desde la Copa Libertadores del 86. Desde ahí en más, hasta hoy, he ido siempre. El fútbol en mi vida se volvió algo cotidiano, habitual. Desde que tengo memoria he estado ligado a él”.

Un tío por parte de su mamá inculcó en él, sin quererlo, un amor por un color que hasta hoy ha sido de los más fieles que ha tenido: el rojo.

Para él ser hincha del América es una relación de odios y amores, alegrías y tristezas, que ha forjado amistades entrañables, casi que se han convertido en familia. Algunos con ferviente devoción, como si se tratara de una religión, encuentran en el estadio, “La Cancha”, su templo.

“Se convirtió en un ritual sagrado asistir, con vestimentas y accesorios, cábalas propias y rutinas establecidas antes de cada encuentro. Ahora en estas nuevas normalidades cuarentenísticas todo cambió. La esencia de la interacción se ha visto relegada, nos hace falta ir al templo de San Fernando, diezmar entre fervorosos creyentes, al son de una cerveza y un trozo de Choripan”.

Para muchos, como dice Juan, ir al estadio es su válvula de escape, su lugar seguro para olvidar las vicisitudes del día a día. “Ahora ya no está, o bueno si está, pero no podés acceder a él”.

Asimismo, hace una reflexión con respecto a la situación actual de salud pública en Cali y la “nueva normalidad” que se vive en plena pandemia mundial.

“La salud mental que muchos asocian con esquizofrenia, en esencia es el balance entre muchos ámbitos del ser humano. La cuarentena extensa, entendible por nuestra folclórica cultura del desorden, ha tocado de manera intensa nuestro comportamiento”.

“Las interacciones son cada vez más restringidas, las nuevas normalidades de rostros enmarcados por un tapabocas, un saludo de codo o puños y dos metros de distancia, esbozan una fractura en el ritual, es una afrenta al eufórico festejo de gol abrazando a un total desconocido pero que en ese momento es tu hermano de cancha, que celebra con vos, sin ni siquiera conocerte”.

“De por si el encierro es complicado. La convivencia es más compleja y además no tenés válvulas de escape, no tenés dónde desahogarte”.

Con respecto a si debe restablecerse el fútbol en el país, opina que el fútbol como tal es un modelo de negocio y la reactivación económica debe iniciar por algún lado, aunque no es lo más prudente ahora.

“No necesitamos sumarle más sangre a los hospitales, no necesitamos congestionar los servicios médicos y, sobre todo, no necesitamos volver a los campos de batalla en las calles del barrio, porque el color equis cruzó la línea invisible que solo acepta un color y punto”.

“El estadio puede esperar, la falta inmensa que me hacen los míos, mi parche, mi gente, ese vacío no se llena con un chat de video”, puntualizó el hincha escarlata.

Por: Kelly García Cruz.

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