Monday, July 4, 2022

Indígenas desplazados que viven en Cali desean volver a su territorio

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  • Son 38 indígenas Embera desplazados hace un año de zona rural de Risaralda por el conflicto armado.
  • Estas personas viven en 3 habitaciones de un inquilinato en el barrio San Bosco. Hay un número importante de niños y niñas.
  • Se están reuniendo recursos para cubrir los gastos del retorno hasta Risaralda.
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Son 38 indígenas en total, todos pertenecientes a la comunidad Embera Katío y Embera Wera provenientes de la zona montañosa del departamento de Risaralda quienes llegaron a Cali hace aproximadamente un año desplazados por el conflicto armado.

En la actualidad se encuentran viviendo en tres habitaciones de un inquilinato ubicado en el barrio San Bosco, alojandose en una sola habitación hasta 12 personas, entre mujeres adultas mayores y niños. Los hombres son pocos.

Necesitan retornar a su territorio pues las condiciones en las que están viviendo desde que llegaron a Cali no son óptimas, mucho menos ahora en medio de la emergencia sanitaria y ya tienen autorización de los gobernadores de su comunidad para el retorno, pero están en la consecución de recursos.

Según Juan Carlos Chinticué, miembro del cabildo Nasa Pance y quien hace en este momento el acompañamiento en materia de derechos humanos a este grupo de personas, se requieren aproximadamente 5 millones de pesos para contratar dos buses, una camioneta y comprar 40 mercados para llevarles hasta el destino.

Los recursos los están recogiendo de las ayudas entregadas por fundaciones, organizaciones, particulares, ong´s y todo aquel que quiera aportar para reunir el monto de dinero que se necesita.

Han tocado puertas en la Alcaldía, pero entienden que los procesos en lo público son más demorados y hay urgencia de retorno para estar personas por lo cual están haciendo la recolecta de forma autónoma entre personas que conocen la situación, y un “voz a voz”.

“Los gobernadores de sus resguardos nos dan garantías de que ellos pueden quedarse en ese lugar en zona rural de Risaralda, pueden volver a sus actividades económicas y hay garantía de no retorno, solo faltan los recursos” explica Chinticué.

Juan Carlos cuenta que a la comunidad indígena de Cali le preocupa el bienestar de estas 38 personas, pues, aunque se ordena la permanencia en las viviendas de todos los ciudadanos durante la cuarentena, ellos no lo hacen porque necesitan conseguir el sustento diario, comida y lo de pagar el arriendo de las tres habitaciones, que está entre 25 y 30 mil pesos diarios por la cantidad de personas que duermen en cada habitación.

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