Friday, August 19, 2022

Mirando por el retrovisor

German portada

Reconocer los errores: German Antonio Roa Cabrera, Especialista en gestión humana organizacional, consultor en Mindfulness y terapia transpersonal.

Que el único momento real y verdadero es el presente, eso es cierto; que nadie puede garantizar lo que va a pasar en el futuro, también es cierto, y en esto sí que hemos tenido lecciones gracias al Covid-19 (distinto es que no hayamos querido aprender), y que el pasado pasado es y no se debe llover sobre mojado, lo cual también es cierto, pero esto no significa que no podamos de vez en cuando echar una mirada de vida por el espejo retrovisor.

Pues si asumimos estas consideraciones un poco a la ligera pareciera desestimarse un poco la visión de pasado y de futuro, con la sensación de abandonarnos a aquello que la vida tenga a bien hacer con nosotros.

Personalmente soy un convencido de la importancia de vivir y disfrutar el momento presente considerando que es el tiempo sobre el cual tengo la capacidad de actuar, aquí y ahora, sin embargo, eso no significa que no pueda planear aquello que me gustaría vivir a futuro y muchos menos despreciar el aprendizaje que me ha dejado la experiencia del pasado.

Y es que una cosa es quedarnos amarrados a la experiencias del pasado, atrapados en estados emocionales que giran alrededor de frustraciones, apegos e insatisfacciones y otra es mirar ese pasado como desde un espejo retrovisor para identificar el aprendizaje que yace detrás de toda esa experiencia.

German Antonio Roa Cabrera, Especialista en gestión humana organizacional, consultor en Mindfulness y terapia transpersonal.

Mirar al pasado más allá del “si yo hubiera…”: si hubiera renunciado antes, si hubiera aceptado tal o cual cosa, si hubiera viajado, si hubiera comprado, si hubiera hecho esto y no aquello, en fin.

Caer en el lamento de lo que pudo ser y no fue, y lo que es peor: con la sensación de culpa que acompaña esos “hubiera”.

Aquí es necesario mirarnos con un poco de autocompasión (que no tiene nada que ver con la visión de “pobrecito”), sino entendiendo que aquello que decidí hacer en algún momento de mi vida, era lo que podía hacer con los recursos o el nivel de conciencia que tenía en esos momentos; castigarme ahora que tengo nuevas herramientas y recursos con los que seguramente no contaba en determinado momento no viene entonces al caso.

Muy constructivo, alentador y motivador también se hace mirar hacia atrás para reconocer nuestra evolución como personas, lo que hemos logrado, las situaciones que hemos sorteado con base en decisiones y acciones que hemos gestionado en algún momento y que nos permiten ampliar esa perspectiva que nos muestra esa otra cara de la vida, de que así como hay cosas que no resultaron como esperábamos, también hay muchas otras que hemos alcanzado, superando incluso las expectativas trazadas inicialmente.

Permitirnos ser conscientes incluso de que aquello que en su momento vimos como una realidad apabullante, hoy la vemos con otra perspectiva menos dramática a como la pudimos vivir en su momento, y eso nos sirve además para entender que muchas veces nuestra realidad no es tan complicada como la vemos, y que incluso muchas veces sufrimos por algo que solamente está en nuestra mente, cuantas veces sufrimos anticipadamente por algo que en realidad nunca pasó mas que en nuestra imaginación.

Puede leer: Reconocer los errores

Siempre, siempre tenemos la capacidad de mirarnos desde el aprendizaje y la oportunidad reconociendo los altibajos que hacen parte del proceso de vida, desafortunadamente son muchas las veces que le apostamos a esa mirada quejosa y de sufrimiento, sin embargo está en nuestras manos implementar acciones pequeñas que nos ayuden a vivir más atentos y a reconocernos como seres humanos en desarrollo permanente.

Las crisis no como fracaso, sino como catapulta para conocernos mejor y comprender que muchas veces acoger pequeños hábitos, puede producir grandes cambios.
Los abrazo.

Show More