Saturday, February 27, 2021

Una historia de amor en Beirut empañada por la explosión: vallecaucano es el protagonista

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El actor vallecaucano Carlos Hernando Valencia siguió al amor desde Cali hasta Beirut. Conozca su historia y el momento en el que le cambió su vida en segundos.

Carlos nació en Buga pero creció en Tuluá. Tiene 34 años y se ha caracterizado por ser un gran deportista: jugó voleibol y fue campeón nacional. También hizo formación deportiva en la escuela Deportes Tuluá junto a Fredy Guarín.

Viajó a Maracay, Venezuela, para conseguir una oportunidad en el Aragua Fútbol Club. Allí vivió en la casa de un tío.

Pero su inclinación deportiva se vio interrumpida por el arte. Por cosas del destino conoció a un director de teatro que tenía una escuela de actuación y se vio tentado a darle un giro trascendental a su vida.

Pasado un tiempo, regresó a Cali e ingresó en la academia Estudio de Actores. De allí se graduó en artes escénicas.

Después viajó a Bogotá para continuar con sus estudios e hizo talleres y diplomados de actuación. Trabajó en una compañía de teatro y participó en televisión en algunas producciones nacionales durante tres años.

Volvió a Cali y continuó trabajando con compañeros de teatro y con empresas que hacen campañas de concientización empresarial por medio del arte.

“Así ha transcurrido mi vida artística”, comentó Carlos.

De Cali a Beirut

El amor tocó su puerta en 2018. En Cali conoció a Sonia, una bella alemana que llegó a la capital del Valle del Cauca de vacaciones por la finalización de sus estudios como abogada.

Aquí empezaron a escribir una bella historia durante tres de meses, hasta que Sonia tuvo que partir de nuevo a su tierra natal.

Sonia y Carlos, en Cali. Una historia de amor en Beirut empañada por la explosión: vallecaucano es el protagonista

La idea de Carlos y Sonia era radicarse en Bogotá y empezar una vida juntos cuando ella regresara al país.

Sin embargo, no contaban con un cambio repentino que les tenía preparado el destino: mientras Sonia estaba en Alemania le notificaron sobre una oferta laboral a la que había aplicado antes, pero esta era en Beirut, Líbano.

“Entonces ella me dice: ‘Carlos, ¿qué vamos a hacer? Ven conmigo a Beirut y empecemos una vida allí‘”, contó el artista, quien se sonroja al admitir que no lo pensó dos veces:

“Fue así como yo renuncié a todo en Cali y me fui. Me voy por amor hasta Beirut”, aseguró el actor.

El bugueño empezó a trabajar en una escuela de baile social como instructor de salsa en estilo caleño.

“Estoy en Beirut hace un año y medio. Además de ser instructor de salsa caleña, soy profesor de español en una escuela de idiomas internacional”, cuenta.

En la parte actoral una persona le ayuda a conseguir los castings para comerciales de televisión o por redes sociales.

“En estos comerciales no necesito hablar, solamente actuar y es mucho más fácil porque el árabe es muy complejo…

Para mí la parte actoral es muy fácil y cuando me dan las indicaciones o las marcaciones lo hacen en inglés y yo entiendo. Ha sido una gran experiencia”, relata.

Sonia Isabel Schulz y Carlos Hernando Valencia se casaron el 20 de diciembre de 2019 en la isla de Chipre, en la ciudad de Paphos.

Sonia Schulz y Carlos Hernando Valencia en Beirut. Una historia de amor en Beirut empañada por la explosión: vallecaucano es el protagonista

La explosión que les cambió la vida

“El día de la explosión estaba con mi esposa en el carro viajando hacia el Aeropuerto de Beirut porque necesitábamos ultimar detalles con la aerolínea para viajar con nuestras mascotas hacia Alemania…

Resulta que esa ciudad es más pequeña que Cali, pero tiene la misma cantidad o un poco más de autos que Bogotá. Aquí, literalmente, nadamos en automóviles…

El 4 de agosto había muchísimo tráfico. Esperamos casi 40 minutos para salir de nuestro propio barrio”, cuenta Carlos.

Los dos decidieron parquear cerca de su casa y caminar para hacer las actividades del día. Cuando terminaron regresaron por el auto y volvieron a la casa.

“Subimos al apartamento, en el piso 14. La empleada de los vecinos nos abrió en otro piso y nos dijo: “Miren lo que está pasando en el balcón”.

“El puerto estaba quemándose con un fuego súper grande y estaba muy cerca, se sentía un poco peligroso…

Luego escuchamos como fuegos pirotécnicos o pólvora que se estaban quemando, grabamos un vídeo y decidimos irnos a nuestro apartamento”.

De inmediato Sonia llamó a una colega que vivía en el edificio, en el piso 3, pero se fue la energía y el Internet y no pudo seguir la comunicación.

Entonces el puerto de Beirut llevaba 15 minutos quemándose.

“El suministro de energía del Estado libanés funciona como dos o tres horas al día, el resto toca con generadores de energía privados”, explica Carlos.

La pareja decidió ese día hacer la cena en casa. Carlos quiso comer aguacate, entonces le pidió a Sonia ir a una tienda cercana para comprarlo.

“Cuando estábamos en el ascensor bajando, en el piso quinto escuchamos ¡PUM!, la primera explosión. Se movió todo el edificio y decidimos bajar por las escaleras, pero no pudimos…

El ascensor llegó hasta la recepción. Cuando salimos el recepcionista estaba en la puerta y nos dijo que, por favor, no saliéramos y ¡PUM!, ocurrió la segunda explosión…

Sentimos como que nos empujó un viento horrible, un vacío. Cuando estoy en el aire empiezo a sentir que mi cuerpo se quema…

Al caer lo primero que escuché fue a mi esposa llamándome. Me levanté, me miré la ropa y vi que mi cuerpo estaba completo. Entonces supe que no me había quemado. En ese mismo momento pensaba que había sido un ataque del país vecino al Líbano”.

Le dije a mi esposa: “aquí estoy, ¿tú cómo estás?”. Y ella me dijo que estaba bien.

Después me preguntó si podía respirar bien o si me dolía algo y yo le dije que no.

Pero a mí me dolía todo: la pierna izquierda, el pie derecho, brazo izquierdo y mis manos no las estaba sintiendo, estaban adormecidas”.

Eso fue lo que pasó en el momento exacto de la explosión.

La odisea para llegar a una clínica

Cuando lograron salir del edificio vieron que todas las calles estaban totalmente destruidas.

“Había edificios derrumbados, polvo por toda la vía, personas tiradas en la calle, no sé si muertas o heridas, otros corriendo chorreando sangre, carros explotados, todas las tiendas destrozadas…

Era un escenario de una guerra, como una combinación de muchas películas de ciencia ficción, acción y de zombis”.

Sonia tomó fuerzas y le dice a Carlos que vayan para otro barrio donde había dos hospitales.

“Logramos subir unas escaleras y nos encontramos a una persona que hablaba español. Nos llevó hasta el hospital, pero estaba completamente destruido

La gente saliendo a correr, los pacientes y los heridos se mezclaban. Se veían parteras saliendo con los niños recién nacidos en brazos. ¡Era otro escenario horrible!

Nos llevaron a la calle principal de ese barrio donde pasaban muchos carros y no nos paraba nadie, hasta que un carro nos recogió, era un señor que estaba con su mamá herida”.

Así fue como llegaron a clínica privada Bellevue Medical Center. Allí les empezaron a curar las heridas.

Carlos sufrió una ruptura de ligamento cruzado de su rodilla izquierda, tuvo una fractura del codo izquierdo y en los dos últimos dedos de la mano izquierda y el índice derecho.

El cirujano operó a Carlos a los dos días después de la explosión gracias a la ayuda de la Embajada colombiana en Beirut.

“El cónsul colombiano aquí en Beirut ha sido como nuestra familia porque gracias a la embajada que presionó muchísimo al Ministerio de Salud del Líbano pude ser operado…

En principio el Ministerio había dado la orden a toda las clínicas y los hospitales para que atendieran totalmente gratis a todas las personas que fueran víctimas de la explosión, pero en el caso mío fue muy difícil”, dice.

Carlos también tuvo múltiples cortes en la parte izquierda de su rostro y en el cuerpo.

Sonia, por su parte, recibió muchísimos más en su brazo izquierdo. Su rostro quedó totalmente comprometido en la parte izquierda. Lo más probable es que necesite cirugía plástica.

Lo más preocupante es que Carlos no cuenta con un seguro internacional de salud y Sonia tiene su seguro de salud en Alemania, el cual solo cubre cosas básicas.

Por lo anterior, no tienen cómo cubrir todas las intervenciones quirúrgicas, ni la rehabilitación física que necesitan.

Carlos aún está a la espera de la cirugía que tiene pendiente de su rodilla izquierda.

Recaudación de fondos

“Nosotros estamos realizando una campaña para recaudar fondos. Tenemos una cuenta de ahorros en Bancolombia disponible a nombre de Carlos Fernando Valencia Marín, el número de la cuenta es 91298614826 por si alguien quiere hacer alguna donación o aporte para ayudarnos a seguir avanzando en nuestro proceso de recuperación”, indicó Carlos.

También tienen una cuenta en la página web gofundme con el nombre de la campaña Víctimas de Beirut el minuto en el que nos cambió la vida.

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